domingo, 11 de septiembre de 2016

LA FAMILIA DE SANTO DOMINGO

MODELO DE FAMILIA
La familia de nuestro padre santo Domingo
- Agradezcamos a Dios por el regalo de nuestra familia que con todas sus alegrías y dificultades es la que Dios ha creado para nosotros y en la que quiere que nos santifiquemos.
- ¿Qué podemos hacer para santificar nuestra familia?
- ¿Valoramos la fe que nos han trasmitido nuestros padres y la practicamos?
- ¿Somos constructores de paz o generamos conflictos familiares con nuestras exigencias o reclamos constantes?

BEATO MANÉS DE GUZMÁN - 18 de agosto


BEATO MANÉS DE GUZMÁN
Hermano de santo Domingo y colaborador suyo en la propagación de la Orden de Predicadores, prudente consejero de religiosas (c. 1235).
Nace en Caleruega hacia el año 1.168. Es el segundo los hijos de Don Félix de Guzmán y de Doña Juana de Aza. Recibe las primeras enseñanzas de sus padres y de su tío Don Gonzalo de Aza en Gumiel de Izán.
Ordenado Sacerdote, ingresa en el Monasterio Cisterciense de Gumiel de Izán. Enterado del trabajo e ideales de su hermano Domingo en el Sur de Francia, se incorpora a su labor apostólica, siendo pieza importante en la realización de sus proyectos.
El 15 de agosto del 1217 sale con otros compañeros hacia París donde funda el Convento de Santiago. Era tenido como religioso ejemplar; al celo por la salvación de las almas unía un profundo espíritu de contemplación. En 1.219 es nombrado Capellán y director espiritual del convento de Dominicas contemplativas de Madrid. Hizo este encargo con prudente moderación de espíritu y con el ejemplo de sus virtudes, «sirviendo largo tiempo a Dios en la Orden» (fray Gerardo de Frachet).
En 1.234 se traslada a Caleruega para levantar una pequeña Ermita en honor de su hermano Domingo recientemente canonizado. Muere en Caleruega y su cuerpo se traslada al panteón Familiar en Gumiel de Izán.
El Papa Gregorio XVI lo declara Beato.
Su culto fue confirmado por Gregorio XVI el 2 de junio de 1834.
Es una de las figuras más queridas en la familia dominicana. Es hermano de sangre de santo Domingo y fue una gran ayuda para él en la fundación de la Orden. Era un hombre «contemplativo y santo» (fray Gerardo de Frachet); «suave, humilde, jovial y benigno» y «ardoroso predicador» (fray Rodrigo de Cerrato).

SAN JACINTO DE POLONIA - 17 de agosto

SAN JACINTO DE POLONIA 17 de agosto
Nuestra Fraternidad Laical "San Jacinto de Polonia",
(Caracas - Venezuela) se llena de alegría por la memoria de
nuestro querido Patrono: San Jacinto de Polonia, O.P
San Jacinto de Polonia
Jacobo, diminutivo de Jacko, nació a finales del siglo XII en Kamién, diócesis de Breslavia, de la noble familia de los Odrowaz, de antigua tradición en el servicio de la Iglesia. En el siglo XIV se le dio el nombre San Jacinto de Polonia. Siendo canónigo de la iglesia de Cracovia, fue a Italia, probablemente por motivos de estudio. En roma conoció a Santo Domingo y en 1220 recibió de sus manos el hábito dominicano.
En el verano de 1221 el Santo Patriarca lo designó, junto con Fray Enrique de Moravia, para propagar la Orden en Polonia y hacia allá se dirigió llevando en su alma el ardor de Domingo, muerto recientemente. En 1223, y por mediación del obispo Ivo que los recibió con gran amor, fundaron el convento de la Orden en Cracovia. En 1225, Gerardo de Breslavia, primer provincial de Polonia, dispersó a los hermanos de Cracovia en cinco direcciones distintas y a Jacko le correspondió la fundación del convento de Dantzig (Gdansk). Asistió como definidor al capítulo general de París en 1228, bajo el mandato del Beato Jordán de Sajonia.
En 1229 fundó otro convento en Kiel, donde vivió hasta 1233, predicando a los paganos y especialmente a los cismáticos. Allí se distinguió por su candor de vida y tierno amor a Nuestra Señora.
Abandonó la ciudad poco antes de que los fieles fueran expulsados por el príncipe Vladimiro Ruricovic. Es en estos viajes cuando se recuerda el milagro de atravesar con unos compañeros el río Vístula, a pie sobre la capa extendida sobre las aguas llevando la Eucaristía y una imagen de la Virgen. Cuando en 1233 vuelve a Dantzig se encuentra con una delicada situación político-religiosa. El Papa había encomendado a la Orden de Caballeros Teutónicos la tutela de los católicos frente a los paganos, dueños de la región; con la mediación de San Jacinto de Polonia se llega a la libertad de culto y a la paz.
Estableciéndose desde 1238 en Cracovia, se consagró durante veinte años a la predicación, cura de almas y asistencia a los enfermos.
Durante su vida evangeliza Dinamarca, Suecia, Gotia, Noruega y Escocia; también su palabra resuena en Rusia, a orillas del Mar Muerto, en Constantinopla, y en Grecia, donde se dice de él, que "lugar que evangeliza, comunidad dominicana que inicia".
Murió en el convento de Cracovia el 15 de agosto de 1257 y allí se venera su cuerpo. Fue beatificado por Clemente VII en 1527 y canonizado por Clemente VIII el 17 de abril de 1594.

domingo, 14 de agosto de 2016

BIENVENIDA MAMÁ


ASUNCIÓN DE LA VIRGEN



La Virgen María, Asunta en cuerpo y alma al cielo.
Este dogma significa que la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, terminado el período de su vida terrestre fue elevada en cuerpo y alma a la gloria celeste. Así determina el sentido del dogma el Papa Pío XII, quien lo definió solemnemente en el año 1950 en la Bula Munificentissimus Deus (El Dios munificentísimo). La fórmula definitoria dice así: "...para acreditar la gloria de esta augusta Madre (de Dios) y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de Nuestro Señor Jesucristo. de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma de revelación divina que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial. No queda definido aquí si la Virgen murió, o no, como los demás mortales. La muerte de la Virgen no es dogma; mas para el común de los teólogos es sentencia cierta tradicionalmente enseñada y corroborada por la actual Liturgia. La Virgen murió para configurarse con Jesús, que quiso someterse también a la muerte, aunque no había tenido pecado ninguno. Pero sí pertenece al contenido del dogma que el cuerpo de la Virgen María no quedó sometido a la corrupción del sepulcro, que se estima como pena del pecado original. Este dogma tiene su raíz y fundamento en la enseñanza de la Sagrada Escritura. El mismo Papa Pío XII recoge y comenta los textos y lugares bíblicos que en la tradición de la Iglesia se han propuesto como base de esta enseñanza, en particular la profecía contenida en Gen. 3, 15, en la que se anuncia la victoria de la mujer y de su Hijo sobre el pecado y sobre la muerte. Sirven también como pruebas aquellos lugares en los que la Virgen María aparece unida a su divino Hijo en la obra de la salvación de los hombres. Los Santos Padres y escritores de la Iglesia, así como los textos de la Liturgia, en la que se celebra desde época muy remota la fiesta de la Asunción, se remiten a esa enseñanza de la Sagrada Escritura, que nos presenta el alma de la Madre de Dios unida estrechamente a su Hijo y siempre partícipe de su suerte (Pío XII)

domingo, 7 de agosto de 2016

800 AÑOS

SANTO DOMINGO DE GUZMÁN
DOMINICOS 800 años
"Este octavo centenario nos lleva a hacer memoria de hombres y mujeres de fe y letras, de contemplativos y misioneros, mártires y apóstoles de la caridad, que han llevado la caricia y la ternura de Dios por doquier, enriqueciendo a la Iglesia y mostrando nuevas posibilidades para encarnar el Evangelio a través de la predicación, el testimonio y la caridad: tres pilares que afianzan el futuro de la Orden, manteniendo la frescura del carisma fundacional.
Dios impulsó a santo Domingo a fundar una «Orden de Predicadores», siendo la predicación la misión que Jesús encomendó a los Apóstoles. Es la Palabra de Dios la que quema por dentro e impulsa a salir para anunciar a Jesucristo a todos los pueblos (cf. Mt28,19-20). El padre Fundador decía: «Primero contemplar y después enseñar». Evangelizados por Dios, para evangelizar. Sin una fuerte unión personal con él, la predicación podrá ser muy perfecta, muy razonada, incluso admirable, pero no toca el corazón, que es lo que debe cambiar. Es tan imprescindible el estudio serio y asiduo de las materias teológicas, como todo lo que permite aproximarnos a la realidad y poner el oído en el pueblo de Dios. El predicador es un contemplativo de la Palabra y también lo es del pueblo, que espera ser comprendido (cf. Evangelii gaudium, 154).
Transmitir más eficazmente la Palabra de Dios requiere el testimonio: maestros fieles a la verdad y testigos valientes del Evangelio. El testigo encarna la enseñanza, la hace tangible, convocadora, y no deja a nadie indiferente; añade a la verdad la alegría del Evangelio, la de saberse amados por Dios y objeto de su infinita misericordia (cf. ibíd, 142).
Santo Domingo decía a sus seguidores: «Con los pies descalzos, salgamos a predicar». Nos recuerda el pasaje de la zarza ardiente, cuando Dios dijo a Moisés: «Quítate las sandalias de los pies, pues el sitio que pisas es terreno sagrado» (Ex 3,5). El buen predicador es consciente de que se mueve en terreno sagrado, porque la Palabra que lleva consigo es sagrada, y sus destinatarios también lo son. Los fieles no sólo necesitan recibir la Palabra en su integridad, sino también experimentar el testimonio de vida de quien predica (cf. Evangelii gaudium, 171). Los santos han logrado abundantes frutos porque, con su vida y su misión, hablan con el lenguaje del corazón, que no conoce barreras y es comprensible por todos.
Por último, el predicador y el testigo deben serlo en la caridad. Sin esta, serán discutidos y sospechosos. Santo Domingo tuvo un dilema al inicio de su vida, que marcó toda su existencia: «Cómo puedo estudiar con pieles muertas, cuando la carne de Cristo sufre». Es el cuerpo de Cristo vivo y sufriente, que grita al predicador y no lo deja tranquilo. El grito de los pobres y los descartados despierta, y hace comprender la compasión que Jesús tenía por las gentes (Mt 15,32).
Mirando a nuestro alrededor, comprobamos que el hombre y la mujer de hoy, están sedientos de Dios. Ellos son la carne viva de Cristo, que grita «tengo sed» de una palabra auténtica y liberadora, de un gesto fraterno y de ternura. Este grito nos interpela y debe ser el que vertebre la misión y dé vida a las estructuras y programas pastorales. Piensen en esto cuando reflexionen sobre la necesidad de ajustar el organigrama de la Orden, para discernir sobre la respuesta que se da a este grito de Dios. Cuanto más se salga a saciar la sed del prójimo, tanto más seremos predicadores de verdad, de esa verdad anunciada por amor y misericordia, de la que habla santa Catalina de Siena (cf. Libro della Divina Dottrina, 35). En el encuentro con la carne viva de Cristo somos evangelizados y recobramos la pasión para ser predicadores y testigos de su amor; y nos libramos de la peligrosa tentación, tan actual hoy día, del nosticismo.
Queridos hermanos y hermanas, con un corazón agradecido por los bienes recibidos del Señor para vuestro Orden y para la Iglesia, los animo a seguir con alegría el carisma inspirado a santo Domingo y que ha sido vivido con diversos matices por tantos santos y santas de la familia dominica. Su ejemplo es impulso para afrontar el futuro con esperanza, sabiendo que Dios siempre renueva todo… y no defrauda. Que Nuestra Madre, la Virgen del Rosario, interceda por ustedes y los proteja, para que sean predicadores y testigos valientes del amor de Dios. Gracias"
Papa Francisco

SANTO DOMINGO DE GUZMÁN


Nació en Caleruega (Burgos) en 1170, en el seno de una familia profundamente creyente y muy encumbrada. Sus padres, don Félix de Guzmán y doña Juana de Aza, parientes de reyes castellanos y de León, Aragón, Navarra y Portugal, descendían de los condes-fundadores de Castilla. Tuvo dos hermanos, Antonio y Manés.

Caleruega - Torreón de los Guzmanes (Vidriera)De los siete a los catorce años (1177-1184), bajo la preceptoría de su tío el Arcipreste don Gonzalo de Aza, recibió esmerada formación moral y cultural. En este tiempo, transcurrido en su mayor parte en Gumiel de Izán (Burgos), despertó su vocación hacia el estado eclesiástico.

De los catorce a los veintiocho (1184-1198), vivió en Palencia: seis cursos estudiando Artes (Humanidades superiores y Filosofía); cuatro, Teología; y otros cuatro como profesor del Estudio General de Palencia.

Al terminar la carrera de Artes en 1190, recibida la tonsura, se hizo Canónigo Regular en la Catedral de Osma. Fue en el año 1191, ya en Palencia, cuando en un rasgo de caridad heroica vende sus libros, para aliviar a los pobres del hambre que asolaba España.

Al concluir la Teología en 1194, se ordenó sacerdote y es nombrado Regente de la Cátedra de Sagrada Escritura en el Estudio de Palencia.

Al finalizar sus cuatro cursos de docencia y Magisterio universitario, con veintiocho años de edad, se recogió en su Cabildo, en el que enseguida, por sus relevantes cualidades intelectuales y morales, el Obispo le encomienda la presidencia de la comunidad de canónigos y del gobierno de la diócesis en calidad de Vicario General de la misma.

En 1205, por encargo del Rey Alfonso VIII de Castilla, acompaña al Obispo de Osma, Diego, como embajador extraordinario para concertar en la corte danesa las bodas del príncipe Fernando. Con este motivo, tuvo que hacer nuevos viajes, siempre acompañando al obispo Diego a Dinamarca y a Roma, decidiéndose durante ellos su destino y clarificándose definitivamente su ya antigua vocación misionera. En sus idas y venidas a través de Francia, conoció los estragos que en las almas producía la herejía albigense. De acuerdo con el Papa Inocencio III, en 1206, al terminar las embajadas, se estableció en el Langüedoc como predicador de la verdad entre los cátaros. Rehúsa a los obispados de Conserans, Béziers y Comminges, para los que había sido elegido canónicamente.

Para remediar los males que la ignorancia religiosa producía en la sociedad, en 1215 establece en Tolosa la primera casa de su Orden de Predicadores, cedida a Domingo por Pedro Sella, quien con Tomás de Tolosa se asocia a su obra.

Bolonia - Verdadero rostro de Sto. DomingoEn septiembre del mismo año, llega de nuevo a Roma en segundo viaje, acompañando del Obispo de Tolosa, Fulco, para asistir al Concilio de Letrán y solicitar del Papa la aprobación de su Orden, como organización religiosa de Canónigos regulares. De regreso de Roma elige con sus compañeros la Regla de San Agustín para su Orden y en septiembre de 1216, vuelve en tercer viaje a Roma, llevando consigo la Regla de San Agustín y un primer proyecto de Constituciones para su Orden. El 22 de Diciembre de 1216 recibe del Papa Honorio III la Bula “Religiosam Vitam” por la que confirma la Orden de Frailes Predicadores.

Al año siguiente retorna a Francia y en el mes de Agosto dispersa a sus frailes, enviando cuatro a España y tres a París, decidiendo marchar él a Roma. Allí se manifiesta su poder taumatúrgico con numerosos milagros y se acrecienta de modo extraordinario el número de sus frailes. Meses después enviará los primeros Frailes a Bolonia.

Habrá que esperar hasta finales de 1218 para ver de nuevo a Domingo en España donde visitará Segovia, Madrid y Guadalajara.

Por mandato del Papa Honorio III, en un quinto viaje a Roma, reúne en el convento de San Sixto a las monjas dispersas por los distintos monasterios de Roma, para obtener para los Frailes el convento y la Iglesia de Santa Sabina.

En la Fiesta de Pentecostés de 1220 asiste al primer Capítulo General de la Orden, celebrado en Bolonia. En él se redactan la segunda parte de las Constituciones. Un año después, en el siguiente Capítulo celebrado también en Bolonia, acordará la creación de ocho Provincias.

Con su Orden perfectamente estructurada y más de sesenta comunidades en funcionamiento, agotado físicamente, tras breve enfermedad, murió el 6 de agosto de 1221, a los cincuenta y un años de edad, en el convento de Bolonia, donde sus restos permanecen sepultados. En 1234, su gran amigo y admirador, el Papa Gregorio IX, lo canonizó.