sábado, 12 de marzo de 2022
MISTERIOS LUMINOSOS
¡Bájate de la nube!
2º Domingo de Cuaresma - C ( Lc 9,28b-36)
La cuaresma quiere transfigurarnos, que se note que somos cristianos, que brille la fe y hable la misericordia. Para convertirse hay que escuchar a Jesús, armarse con el poder de la oración, bajar de la nube de la comodidad y ejercitar las manos para compartir, los ojos para ver a Cristo en el necesitado y los labios para sonreír.
Dios nos garantiza el éxito si asumimos el reto, porque después de la cruz viene la resurrección. Vivir esta cuaresma en cristiano puede ser nuestra mejor contribución a la paz.
sábado, 5 de marzo de 2022
TENTACIONES EN OFERTA
1º Domingo de Cuaresma (Lc 4,1-13)
TENTACIONES EN
OFERTA
Las tentaciones
son gratis, no pasan de moda y ofrecen todo maravillosamente fácil, pero como
todo lo gratis del mundo, las tentaciones vienen disfrazadas para engañar a
incautos o desprevenidos. El tiempo de
Cuaresma es tiempo fuerte de entrenamiento físico y espiritual, para prepararnos
para la misión que Dios nos ha encomendado, por eso es tan importante dejarnos
empujar por el Espíritu Santo y armarnos con el poder de la oración, para llegar
triunfantes a la Resurrección con Jesús.
Bendita sea cada
tentación que logramos vencer porque prueba nuestra fidelidad y amor a Dios.
Recuerda que en el Padrenuestro no le pedimos que nos quite la tentación, sino
que no nos deje caer en la tentación. Por algo Dios Padre permitió que Cristo
fuera tentado y nosotros con Él.
Ina O.P.
miércoles, 2 de marzo de 2022
VIA CRUCIS
VIA CRUCIS -
OFRECIMIENTO
¡Señor! Vamos a recorrer, con el pensamiento,
un trozo del camino de tu vida. El más difícil, el más incomprensible.
¡Señor! Tú eres Dios, y hombre perfecto y
debes ser siempre el modelo de nuestro actuar en la vida. En los sufrimientos y
contrariedades es donde mejor podemos contemplarte como modelo. Vamos a
seguirte camino del Calvario, vamos a revivir aquellas escenas dolorosas fruto
de tu amor.
A lo largo de este Vía crucis queremos pedirte
Señor, que esclarezcas el misterio de la vida a la juventud; que esclarezcas el
misterio del vivir a todos los hombres. Para que, una vez esclarecido, por tu
doctrina y por tu ejemplo, seamos decididos en amoldar nuestra conducta a la
tuya. Enséñanos desde estos momentos,
que vivir en cristiano exige llevar la cruz de cada día en pos de ti.
¡Señor veamos ya hasta dónde llegó la medida
de tu amor a los hombres y hasta dónde debe llegar la nuestra!
PRIMERA
ESTACIÓN
JESÚS
CONDENADO A MUERTE
Te
adoramos, Jesús y te bendecimos, porque en tu Santa Cruz redimiste al mundo.
"Reo es de muerte", grita la
muchedumbre, soliviantada por los jefes del pueblo, y Pilatos se lo entrega
para crucificarlo. ¡Señor! todos los que estamos ante Ti, vivimos tu drama. Te
condenaron siendo inocente y te siguen condenando y nos condenan, y también
condenamos. Como si la vida se limitase a odios, rencillas, venganzas. ¡Señor!
Queremos aceptar esta vida y este mundo que nos rodea, y que tú has puesto en
nuestro camino para mejorarlo. Perdona a los que nos critican, perdona nuestros
fallos y debilidades. Te pedimos perdón por todos, los presentes y los de
fuera. Por los niños, por los jóvenes, por las personas mayores. Que cesen las
condenaciones, las rencillas, las enemistades.
-Señor,
pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. (Padre Nuestro,
Avemaría, Gloria).
SEGUNDA
ESTACIÓN
JESÚS
CON LA CRUZ A CUESTAS
Te
adoramos, Jesús y te bendecimos, porque en tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Jesús, hay una condenación injusta y te
abrazas con la Cruz siendo Dios. Y siguen las condenaciones injustas en la
vida, por cobardía por envidia, por orgullo, por maldad. ¡Señor! Queremos
aceptar las condenaciones que nos hacen. Queremos abrazar la Cruz de cada día,
para que, cumpliendo con nuestro deber, moldeemos nuestro carácter según las
exigencias de tus mandamientos y las necesidades de nuestro prójimo. Perdona,
Señor, las veces que hemos rechazado la Cruz. Haznos comprender el mensaje de
esta Segunda Estación, y que sepamos llevar a los que nos condenan y nos
ofrecen cruces, el mensaje de tu amor.
-Señor,
pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. (Padre Nuestro,
Avemaría, Gloria).
TERCERA
ESTACIÓN
JESÚS
CAE POR PRIMERA VEZ CON LA CRUZ
Te
adoramos, Jesús y te bendecimos, porque en tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Señor, Eres tú quien sostiene la admirable
obra del universo, y caes en tierra. La debilidad la agonía del Huerto, la
flagelación, el peso de la cruz. Y junto a tu drama dolorido del Calvario, hay
burlas y desprecios. Pero, cuántas
veces, junto a los compañeros y vecinos que viven su drama de incomprensión, de
desaliento, de dolor, hemos puesto nuestra postura cómoda de no tenderles la
mano, de no dirigirles nuestra palabra de aliento, de no ofrecerles nuestra
ayuda para que no caigan o nuestro apoyo para levantarse. Y, hasta quizás hemos
tenido una satisfacción interior o una burla ¡Y, son nuestros hermanos! ¡Señor!
Tú que conoces lo más íntimo de nuestro ser, perdona nuestras caídas, ayúdanos
siempre a levantamos, enséñanos a tender la mano al necesitado.
-Señor,
pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. (Padre Nuestro,
Avemaría, Gloria).
CUARTA
ESTACIÓN
JESÚS
ENCUENTRA A SU SANTÍSIMA MADRE
Te adoramos,
Jesús y te bendecimos, porque en tu Santa Cruz redimiste al mundo.
María, tu madre, quiso verte, quiso acompañarte
camino del Calvario y salió a tu encuentro. Quizás tú no la viste hasta el momento
de estar junto a ella. Pero sabías que te buscaba , que estaba allí. ¡Señor!
Enséñanos a vivir este encuentro. Es nuestra madre también. No puede estar
lejos de nosotros. Nos busca en nuestro vivir diario y sin embargo nos
empeñamos, muchas veces, en caminar como huérfanos. Queremos vivir
generosamente nuestra vida junto a tu madre. Queremos tenerla siempre a nuestro
lado y encontrarla siempre en nuestra calle de la amargura. Haz que
comprendamos el lugar que debe ocupar en nuestra vida y que enseñemos a
mirarla, para que reciban su consuelo, a todos los que caminan con su Cruz a
cuestas.
-Señor,
pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. (Padre Nuestro,
Avemaría, Gloria).
QUINTA
ESTACIÓN
SIMÓN
DE CIRENE AYUDA A JESÚS A LLEVAR LA CRUZ
Te
adoramos, Jesús y te bendecimos, porque en tu Santa Cruz redimiste al mundo.
¡Jesús! Sentimos vergüenza al contemplar esta
escena al Calvario. Te vemos con la Cruz a cuesta y te dejamos solo. Casi a la
fuerza cumplimos nuestros elementales deberes de cristianos. Hemos concentrado
el mundo en nosotros mismos. Somos egoístas. Queremos que todos nos ayuden, que
todos estén pendiente de nosotros y luego, dejamos solos a los demás. No les
"echamos una mano a su Cruz". ¡Señor! Queremos ser, desde ahora, más
generosos. Queremos saber mirar a nuestro alrededor. Queremos saber encontrar a
los que llevan su Cruz y necesitan nuestra ayuda. Ayúdanos, Señor, con tu
gracia, para que nuestra vida no sea estéril. Queremos ayudarte a Ti nuestro
prójimo a llevar la Cruz con una vida de sacrificio y el fiel cumplimiento de
nuestras obligaciones.
-Señor,
pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. (Padre Nuestro,
Avemaría, Gloria).
SEXTA
ESTACIÓN
LA
VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DE JESÚS
Te
adoramos, Jesús y te bendecimos, porque en tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Una heroica mujer ve tu rostro sucio y
desfigurado y se acerca a limpiarlo, en medio de las burlas y los desprecios.
Cuántas veces, Señor, vemos tu rostro sucio y
desfigurado en los ancianos, en los enfermos, en los pobres, en los que te
odian y persiguen, y ni siquiera nos atrevemos a mirarte. Somos cobardes,
tenemos miedo que se burlen de nosotros, miedo a que nos desprecien por
practicar la justicia, la caridad, miedo incluso a que nos digan que vamos a la
iglesia, que comulgamos, que rezamos.
¡Señor! Graba en nosotros tu imagen. Danos el
valor de la Verónica.
Que te veamos en todas partes y en todos; en
el rico y en el pobre, en el anciano, en el joven y en el niño. Que todos los
que llevan tu rostro manchado en su alma por el pecado, lo limpien al ver tu
imagen pura y resplandeciente en nuestra vida ejemplar y cristiana.
-Señor,
pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. (Padre Nuestro,
Avemaría, Gloria).
SÉPTIMA
ESTACIÓN
JESÚS
CAE POR SEGUNDA VEZ
Te
adoramos, Jesús y te bendecimos, porque en tu Santa Cruz redimiste al mundo.
¡Jesús! Tú has aceptado expiar nuestros
pecados y el castigo de nuestras culpas cae sobre ti para que sean sanadas
nuestras llagas.
Gracias, Señor, por habernos perdonado.
Queremos no volver a ofenderte, pero es tal nuestra debilidad que tememos caer
de nuevo.
Haz que aprendamos tu lección: saber perdonar
sin límites, amarte a ti y al prójimo hasta el fin, procurar no caer en el
pecado, levantarnos si caemos de nuevo y mirarte siempre con amor.
No queremos nuevas recaídas, pero si la
debilidad nos domina, que miremos tu rostro desde el suelo y escuchemos la voz
de tu mirada que nos manda levantarnos.
-Señor,
pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. (Padre Nuestro,
Avemaría, Gloria).
OCTAVA
ESTACIÓN
JESÚS
CONSUELA A LAS PIADOSAS MUJERES
Te
adoramos, Jesús y te bendecimos, porque en tu Santa Cruz redimiste al mundo.
¡Jesús! Es tal la desfiguración de tu rostro y
son tan grandes tus sufrimientos, que unas piadosas mujeres lloran al verte. Y
tú, te olvidas de tus dolores y las consuelas diciendo: "No lloréis por
mí; llorad más bien por vosotros y por vuestros hijos". ¡Qué lección tan
admirable para nosotros! Siempre nos parecen sin fundamento las quejas de los
demás, siempre queremos que nos consuelen en nuestros pequeños sufrimientos, siempre nos parecen insoportables nuestras
cruces. Haz, Señor, que aprendamos a olvidamos un poquito más de nosotros
mismos, y tendamos la mano a la Cruz de nuestro prójimo, y le ayudemos y le
consolemos en todas sus necesidades.
-Señor,
pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. (Padre Nuestro,
Avemaría, Gloria).
NOVENA
ESTACIÓN
JESÚS
CAE TERCERA VEZ
Te
adoramos, Jesús y te bendecimos, porque en tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Otra
vez caes en tierra, Señor y otra vez llamas a nuestro corazón. Nuestro orgullo,
nuestra soberbia, nuestra vanidad, nuestras pasiones han sido la causa de tus
caídas con la cruz. Enséñanos, Señor, a ser humilde, a no fiarnos de nosotros mismos, a huir del
peligro. Queremos ir por el mundo con ansias de triunfar, pero mirando siempre
tu cruz. Que sepamos aceptar las humillaciones, las observaciones y las
reprensiones. Que nuestras caídas pasadas nos sirvan de experiencia para no
volver a caer y que ayudemos a levantarse a cuantos han caído en el vicio, en
el error y a cuantos se han cansado de seguirte y amarte.
-Señor,
pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. (Padre Nuestro,
Avemaría, Gloria).
DECIMA
ESTACIÓN
JESÚS
ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS
Te
adoramos, Jesús y te bendecimos, porque en tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Al sufrir este nuevo tormento llegando al
Calvario, nos enseñas, Señor, a renunciar al pecado y a despojarnos de todo
afecto desordenado a las cosas terrenas.
Sí, Señor, queremos renunciar a nuestras
cobardías y caprichos inútiles. Queremos llenarnos de tu gracia, del espíritu
de tu caridad. Queremos despojarnos de los afectos desordenados y revestirnos
cada día más de tu amor.
Que la alegría de vivir en tu amistadnos
acompañe siempre y sea una luz que ilumine el camino de nuestro prójimo hacia
ti.
-Señor,
pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. (Padre Nuestro,
Avemaría, Gloria).
UNDECIMA
ESTACIÓN
JESÚS
ES CRUCIFICADO
Te
adoramos, Jesús y te bendecimos, porque en tu Santa Cruz redimiste al mundo.
¡Señor! Es imposible que al verte clavado en
la cruz nos sintamos de nuevo cobardes para seguirte. Es imposible que sigamos
gastando nuestra vida en quejas inútiles y la sigamos entretejiendo de vanas
lamentaciones. Es imposible que queramos comparar nuestros sufrimientos con los
tuyos.
Al contemplarte clavado en la cruz, tenemos
que comprender que la mejor manera de conquistar nuestra vida y de ganar el
mundo que nos rodea, es tenerte siempre a nuestro lado, en nuestro corazón.
Que el beso que damos a tu cruz nos haga
comprender desde ahora esta verdad y que afrontemos los problemas de la vida
con valentía y decisión.
-Señor,
pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. (Padre Nuestro,
Avemaría, Gloria).
DUODECIMA
ESTACIÓN
JESÚS
MUERE EN LA CRUZ
Te
adoramos, Jesús y te bendecimos, porque en tu Santa Cruz redimiste al mundo.
"Hacia el mediodía las tinieblas
cubrieron toda la tierra, hasta la media tarde el sol se eclipsó, y el velo del
templo se rasgó por medio y Jesús, con fuerte voz dijo: "Padre, en tus
manos encomiendo mi espíritu" y al decir esto, expiró. ¡Señor! Con este
relato sencillo y vivo, nos describe San Lucas tu muerte en la Cruz.
¡Escúchanos, Señor! Queremos pedirte perdón.
-Por nuestros pecados, por los del mundo
entero. Perdón, Señor, perdón.
-Por todas las personas del mundo que habiendo
recibido de Ti un caudal de vida, van sembrando la muerte. Perdón, Señor, perdón.
-Por todos los aquí presentes, para que sintamos
un sincero dolor de nuestras culpas.
Perdón, Señor, perdón.
-Por todos los que prometemos ser más
sinceros, más valientes y fieles cumplidores del deber, a pesar de todo y
contra todo. Perdón, Señor, perdón.
-Señor,
pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. (Padre Nuestro,
Avemaría, Gloria).
DECIMA
TERCERA ESTACIÓN
JESÚS
MUERTO, EN LOS BRAZOS DE SU MADRE
Te
adoramos, Jesús y te bendecimos porque en tu Santa Cruz redimiste al mundo.
La Virgen Santísima tiene a su hijo muerto en
los brazos. Nuestros pecados le clavaron en la Cruz y ella lo contempla en
silencio, y sufre. ¡Señor! Que esta escena de dolor y de consuelo, se grabe
para siempre en nuestra almas para que estemos siempre con ella, y junto a ella y no te volvamos a crucificar.
Que nos ayude a mantenemos en tu amistad, que si alguna vez nos alejamos de Tí,
se nos presente con esta imagen del Calvario, y nos haga volver a tu lado para
contemplar tu dolor, para adorar tus llagas.
-Señor,
pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. (Padre Nuestro,
Avemaría, Gloria).
DECIMACUARTA
ESTACIÓN
JESÚS
ES PUESTO EN EL SEPULCRO
Te
adoramos, Jesús y te bendecimos porque en tu Santa Cruz redimiste al mundo.
"José de Arimatea tomó el cuerpo de
Jesús, lo envolvió en una sábana limpia, y lo depositó en su propio sepulcro
nuevo, que había hecho cavar en la roca. Hizo rodar una piedra grande, y se
retiró". (Mt. 27,59-60). Esta escena fue la base del milagro de la
Resurrección. La contemplaron los amigos, los enemigos, los indiferentes. Y
después de la muerte y del sepulcro, vino la Resurrección. Haz, Señor, que
aprendamos a transformar nuestra vida.
Para ser Apóstoles, para ser auténticamente
cristianos, tenemos que sepultar nuestros defectos y pecados. Tenemos que morir
contigo para poder resucitar también contigo. ¡Señor! Danos siempre tu gracia
divina para que logremos esta muerte y esta resurrección verdadera.
-Señor,
pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. (Padre Nuestro,
Avemaría, Gloria).
DECIMAQUINTA
ESTACIÓN
CRISTO
SALE GLORIOSO DEL SEPULCRO
Te
adoramos, Jesús y te bendecimos porque en tu Santa Cruz redimiste al mundo.
"Pasado el sábado, muy de madrugada, el primer
día de la semana, fueron María Magdalena y la otra María al sepulcro. De pronto
hubo un gran temblor, pues un ángel del Señor bajó del cielo, se acercó, hizo
rodar la piedra del sepulcro y se sentó en ella. Dirigiéndose luego a las
mujeres, les dijo: No temáis, pues sé que buscáis a Jesús, el crucificado. No
está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Vengan a ver el lugar donde lo
pusieron " y las mujeres fueron a comunicar el mensaje a los demás y ese
día, Jesús se apareció a María Magdalena, a los discípulos de Emaús y a los
Apóstoles reunidos.
¡Cristo bendito! Gracias por tu Pasión y
Muerte. Gracias por tu Resurrección gloriosa, gracias por habernos unido a Ti
en la Cruz, lavándonos con tu sangre. Creemos que has subido al cielo, a
prepararnos un lugar en la Casa del Padre, por eso queremos desprendemos de
todo cuanto nos apega a la tierra y aceptar únicamente cuanto nos ayude a ir al
cielo.
-Señor,
pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. (Padre Nuestro,
Avemaría, Gloria).
SUPLICA
FINAL
¡Señor! Hemos recorrido brevemente tu Pasión,
tu Muerte, tu Resurrección. Hemos escuchado tu mensaje, tu Palabra. Gracias,
Señor, por habernos dejado estar a tu lado. Que tu sangre preciosa, no se haya
derramado inútilmente por nosotros. Queremos que todo el mundo te ame, te
obedezca y santifique tu nombre. Queremos corresponder siempre a tu amor.
¡Padre Celestial! Te presentamos los sufrimientos de tu Hijo y la sangre que
derramó por nosotros en la Cruz. Te presentamos nuestros arrepentimientos, nuestras
súplicas. Te pedimos por la Iglesia, por el Papa, por la conversión de los
pecadores. Te ofrecemos las indulgencias del Via-crucis, por las almas del
Purgatorio, especialmente por quien tenemos más obligación.
¡Virgen Santísima! Tú eres madre de Dios y madre nuestra. Alcánzanos de tu Hijo, el perdón de nuestros pecados. Enséñanos a amarle. Queremos que reine en nuestras almas y en el mundo entero. Amén
Miércoles de Ceniza
domingo, 13 de febrero de 2022
viernes, 4 de febrero de 2022
Santa Catalina de Ricci
Perfil histórico
El siglo XVI es en Europa una época de transición en la que se están desarrollando los estados nacionales, se descubren países y pueblos y aparece la imprenta. Cobran fuerza las tendencias del humanismo y del renacimiento, irrumpe la reforma y la contrarreforma, se desarrolla una nueva ciencia de la naturaleza y se acrecienta el individualismo.
El 23 de abril de 1522 nace en Florencia, Alejandrina Lucrecia, hija de la noble familia de los Ricci. Muerta su madre cuando ella era todavía muy niña, quedó bajo el cuidado de una madrastra. Poco después la puso su padre en el convento de monjas de Monteceli donde estaba una tía suya. Allí recibe su primera educación y sobresale por su aplicación en los estudios. A la niña le gustan los relatos de la Pasión de Cristo.
A los doce años participa en un retiro en la comunidad apostólica de las dominicas de san Vicente de Prato. Queda impactada por el estilo de vida y trabajo de las hermanas y pide la admisión en la comunidad. Cuando su padre fue a buscarla para volverla a casa, no quiso ir su primero no le prometía con juramento volverla otra vez al convento. Cumplió la promesa y el lunes de Pentecostés de 1535, as los trece años, tomó el santo hábito mudando el nombre de Alejandrina por el de Catalina. Profeso al año siguiente y se dio en tal forma a la contemplación, singularmente de la Pasión del Señor, que de ordinario estaba abstraída de los sentidos. Por su gran humildad, no comunicaba a nadie, ni al confesor, sus vivencias espirituales.
Dotada de admirable prudencia, fue superiora dieciocho años, ganando mucho las religiosas en lo espiritual y en lo temporal por las muchas limosnas que le enviaban , con lo que pudo acabar la fábrica del convento.
Durante doce años, 1542-1554, revivió en su cuerpo las llagas del Crucificado y la Pasión del Señor. El día Primero de febrero de 1559 recibió los santos sacramentos. Recibió el viático de rodillas, su rostro se resplandecía como él de un ángel. Llamó después a las religiosas, les hizo una exhortación al amor de Dios y a la observancia regular, poniéndose de nuevo en oración hasta la noche. Llegada la hora del tránsito se cerro con la mano los ojos, se santiguó extendió su cuerpo en forma de cruz y entregó su alma a Jesús, quedando envuelta en resplandores. Era el día dos de febrero del año 1589, a la edad de 68 años, en Prato. Fue beatificada por Clemente XII el 23 de noviembre de 1732 y canonizada por Benedicto XIV el 29 de Junio de 1746. El cuerpo de la santa se venera en la basílica dedicada a San Vicente Ferrer en Prato.
Semblanza Espiritual
Llena del fuego del Espíritu Santo buscó incansablemente la gloria del Señor. Promovió la reforma de la vida regular, inspirada especialmente por fray Jerónimo Savonarola, a quien admiraba con agradecido afecto. Su amor a la Pasión del Señor la llevó a componer el "Cántico de la Pasión", una meditación reposada sobre los sufrimientos de Cristo. Las "Cartas" son muestra de su profundo itinerario en el Espíritu.
Trabajó con solicitud en la atención de enfermos, hermanas o laicos. La extraordinaria abundancia de carismas celestiales, junto con una exquisita prudencia y especial sentido práctico, hicieron de ella la superiora ideal.
Al monasterio de San Vicente Ferrer llegaban príncipes y prelados buscando consejo. Tuvo gran amistad con San Carlos Borromeo, San Felipe Neri, San Pío V y Santa María de Pazzi.
(dominicos.org)
miércoles, 28 de noviembre de 2018
27 de Noviembre - Virgen Milagrosa
Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Vos. Ésta es la oración que tú inspiraste, oh María, a santa Catalina Labouré, y esta invocación, grabada en la medalla la llevan y pronuncian ahora muchos fieles por el mundo entero. ¡Bendita tú entre todas las mujeres! ¡Bienaventurada tú que has creído! ¡El Poderoso ha hecho maravillas en ti! ¡La maravilla de tu maternidad divina! Y con vistas a ésta, ¡la maravilla de tu Inmaculada Concepción! ¡La maravilla de tu fiat! ¡Has sido asociada tan íntimamente a toda la obra de nuestra redención, has sido asociada a la cruz de nuestro Salvador!
sábado, 6 de octubre de 2018
VIRGEN DEL ROSARIO - 7 de octubre
El Papa San Pío V en agradecimiento a la Virgen, instituyó esta fecha como la fiesta de Nuestra Señora de las Victorias y añadió el título de “Auxilio de los Cristianos” a las letanías de la Madre de Dios. Más adelante, el Papa Gregorio III cambió el nombre de la Fiesta al de Nuestra Señora del Rosario.
Rosario significa “corona de rosas y, tal como lo definió el propio San Pío V, “es un modo piadosísimo de oración, al alcance de todos, que consiste en ir repitiendo el saludo que el ángel le dio a María; interponiendo un Padrenuestro entre cada diez Avemarías y tratando de ir meditando mientras tanto en la Vida de Nuestro Señor”.
San Juan Pablo II, quien añadió los misterios luminosos al rezo del Santo Rosario, escribió en su Carta Apostólica “Rosarium Virginis Marie” que este rezo mariano “en su sencillez y profundidad, sigue siendo también en este tercer Milenio apenas iniciado una oración de gran significado, destinada a producir frutos de santidad”.
Hoy la Iglesia celebra a la Virgen del Rosario
El Papa peregrino termina esa misma Carta con una hermosa oración del Beato Bartolomé Longo, apóstol del Rosario, que dice:
Oh Rosario bendito de María, dulce cadena que nos une con Dios,
vínculo de amor que nos une a los Ángeles,
torre de salvación contra los asaltos del infierno,
puerto seguro en el común naufragio, no te dejaremos jamás.
Tú serás nuestro consuelo en la hora de la agonía.
Para ti el último beso de la vida que se apaga.
Y el último susurro de nuestros labios será tu suave nombre,
oh Reina del Rosario de Pompeya,
oh Madre nuestra querida,
oh Refugio de los pecadores,
oh Soberana consoladora de los tristes.
Que seas bendita por doquier, hoy y siempre, en la tierra y en el cielo.
viernes, 5 de octubre de 2018
B. Bartolomé Longo - 6 de octubre
Bartolomé (Bártolo) nació en Latiano (Puglia, Italia)en 1841. Estudió y ejerció la carrera de jurista en Nápoles. Convertido por la intervención de un fraile de la Orden, entró a formar parte de la Orden seglar en 1872, con el nombre de Rosario. Casado con Ana Fornararo, mujer de gran piedad, tuvo en ella una gran ayuda en su misión apostólica. Es de inmenso valor toda su obra de oración, escritos y trabajos por la devoción a la santísima Virgen y su rosario; por la exaltación de la Orden de Predicadores y la misión dentro de ella de los seglares; y por sus obras sociales en favor de los niños y necesitados. Fundó, con la aprobación del papa León XIII, la basílica de Nuestra Señora del Rosario en Pompeya (1876) y una congregación de Hermanas Dominicas (1897). Murió en Pompeya el 5 de octubre de 1926 y su cuerpo se venera en la cripta de la basílica. Fue beatificado el 26 de octubre de 1980.
Oración
Dios todopoderoso,
que en el beato Bartolomé,
apóstol del rosario
y padre de la infancia abandonada,
nos has dado un admirable modelo de caridad;
concédenos, por su intercesión,
que sepamos ver y amar
a Jesucristo en nuestros hermanos.
Él, que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos.
Liturgia de las Horas. Propio O.P.
B. RAIMUNDO DE CAPUA - 5 de OCTUBRE
Raimundo nace en Capua (Italia) alrededor del año 1330 en la noble familia Delle Vigne. Mientras era estudiante de derecho en Bolonia, en 1350, entró en la Orden de Predicadores. A los treinta años ya era director espiritual y profesor en varias comunidades: en Montepulciano, en Roma, y más tarde en Siena, donde hace de enfermero en la epidemia de peste de 1374.Mientras tanto y por inspiración de María, Catalina de Siena lo escogió como director espiritual, comunicándole su amor ardiente por la Iglesia y sus ansias de renovación.
En 1380 fue elegido Maestro de la Orden y entre incomprensiones y hostilidad empezó con prudente decisión la reforma para llevar a la Orden a su antiguo esplendor. Trabajó también por la Iglesia con gran energía, especialmente en orden a lograr la vuelta del papa de Aviñon a Roma y para deshacer el cisma de Occidente.
Raimundo escribió la vida de santa Inés de Montepulciano y sobre todo la “Leyenda” de santa Catalina de Siena, base del conocimiento que se tiene se Santa Catalina de Siena: su “hija y madre.” Los papas Gregorio XI, Urbano VI y Bonifacio IX le confiaron diversas misiones de delicada diplomacia y precisamente en una visita a los conventos de Alemania muere en Núremberg el 5 de octubre de 1399. Su cuerpo fue trasladado a la Iglesia de Santo Domingo de Nápoles.
Su culto fue confirmado por León XIII el 15 de mayo de 1899
miércoles, 3 de octubre de 2018
San Francisco de Asís
Nació en Asís en 1182. Convertido a Cristo tras una juventud
mundana, renunció a los bienes paternos y se consagró por
entero a Dios. Abrazó la pobreza y llevó una vida cimentada
en el Evangelio, predicando a todos el amor de Dios.
(el Pobrecillo) delinea con sus huellas un seguimiento a
Cristo, pobre y crucificado; desde la humilde gruta de Belén
hasta la soledad del Calvario. A sus seguidores los formó con
ejemplares normas de vida, aprobadas por la Sede Apóstólica.
Fundó tres Órdenes. Se hizo "uno" con todas las creaturas por
ser obras plasmadas de nuestro Creador. El 3 de octubre de 1226
extiende sus brazos a la "hermana muerte" para nacer a la
vida eterna.
"NO ME SÉ LOS MISTERIOS"
martes, 2 de octubre de 2018
Ángel de la guarda
Ángel santo de la guarda,
compañero de mi vida,
tú que nunca me abandonas,
ni de noche ni de día.
Aunque espíritu invisible,
sé que te hallas a mi lado,
escuchas mis oraciones
y cuentas todos mis pasos.
En las sombras de la noche,
me defiendes del demonio,
tendiendo sobre mi pecho
tus alas de nácar y oro.
Ángel de Dios, que yo escuche
tu mensaje y que lo siga,
que vaya siempre contigo
hacia Dios, que me lo envía.
Testigo de lo invisible,
presencia del cielo amiga,
gracias por tu fiel custodia,
gracias por tu compañía.
En presencia de los ángeles,
suba al cielo nuestro canto:
gloria al Padre, gloria al Hijo,
lunes, 1 de octubre de 2018
domingo, 30 de septiembre de 2018
sábado, 4 de marzo de 2017
¡Bendito olor!
Justamente el miércoles de Ceniza mientras más se iba llenando la iglesia de gente, también se hacía más intenso un olor muy feo y nauseabundo.
Ya casi cuando estaba a punto de empezar la Misa, llegó una abuela con su hija y su pequeño nieto y se sentaron a mi lado. Allí comenzó la función, porque la abuela le levantó los pies al niño y luego a la hija y se olía todo a ver si eran ellos los que traían pegado el olor, se tapaba la nariz y abanicaba con las manos con grandes aspavientos preguntándose: ¿de dónde vendrá el olor? La mayoría no tenía la respuesta, pero la doña de atrás sí lo sabía, entonces le explicó que era una cochinada que había hecho un gato y estaba al fondo debajo de uno de los bancos.
De repente sin decir ni media palabra se levantó la joven mamá del muchachito y salió a velocidad de la iglesia. Pensé que la chica no había aguantado porque yo tampoco resistía más, pero me dispuse a ofrecer el olor como penitencia, imaginando el sufrimiento de Cristo que asumió el asqueroso pecado del mundo y lo cargó sobre Él para redimirnos.
La cola del confesionario comenzó a crecer y yo a pensar que al confesarnos arrepentidos volvemos por la gracia de Dios a ¡OLER EL BUEN OLOR DE CRISTO! Empezó la Misa y también un fuerte aroma a desinfectante floral… pues sí, simultáneamente, porque la joven que se había salido antes, había ido a buscar lo necesario para quitar la cochinada, limpió y volvió a su puesto con la mayor sencillez, a participar de la Misa con una devoción que correspondía al testimonio tan grande que nos había dado a todos.
Muchas veces vemos el pecado y no actuamos como cristianos. Muchas veces se condena al pecador y no al pecado. Convivimos en una sociedad que hace que parezca normal lo que es malo y una supuesta “prudencia” o miedo nos paraliza con la excusa que repite tanta gente “yo no puedo hacer nada”.
Siempre hay algo que podemos hacer aun cuando parezca que nuestra acción es poco menos que una gota de agua del océano. La Cuaresma es tiempo de conversión, tiempo de limpiar el alma de todo lo que nos ensucia y nos impide ser agradable olor para Dios y los hermanos.
ina
El gran milagro en Miércoles de Ceniza de 1218
El Miércoles de Ceniza es uno de los días festivos católicos más populares de todo el año litúrgico. Todos los fieles hacen cola para recibir las cenizas además de planificar lo que ofrecerán a Dios durante la Cuaresma.
Pero hace 8 siglos, le ocurrió un milagro extraordinario a uno de los santos más grandes de la Iglesia.
Durante el Miércoles de Ceniza en 1218, Santo Domingo discutía con algunos cardenales sobre algunas cuestiones administrativas. De repente, un hombre golpeó la puerta. De acuerdo con Vidas de los Santos de Butler, que registra esta historia, aquel hombre “se rasgaba las vestiduras mientras lloraba y gritaba.” Esto era porque traía una mala noticia: el sobrino de uno de los cardenales presentes fue arrojado de su caballo y asesinado.
Al principio, todo el mundo se quedó en silencio y el cardenal cayó en un profundo dolor. Santo Domingo trató de ofrecer algunas palabras de consuelo, pero no tuvo el efecto esperado.
Después de pensarlo, Santo Domingo se hizo cargo de la situación: ordenó que se trajera el cuerpo del hombre muerto y que se preparara una Misa en una iglesia cercana.
Durante la Misa, Santo domingo “derramó un mar de lágrimas”. Entonces, durante la Consagración, sucedió algo increíble (¡además la Transubstanciación, por supuesto!): Mientras Santo Domingo elevaba el Cuerpo y la Sangre de Cristo, cayó en éxtasis y comenzó a levitar. Todos los presentes vieron el milagro.
Una vez terminada la Misa, Santo Domingo llevó a todos delante del cadáver. Se arrodilló y oró en silencio durante algún tiempo; luego se puso de pie mientras hacía la señal de la cruz. Entonces, de nuevo, empezó a levitar y proclamó en voz alta: “¡te digo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, levántate!”.
Por la gracia de Dios, y delante de todos los presentes, el muerto volvió a la vida y se levantó completamente ileso.
La noticia del milagro se extendió rápidamente. La ciudad, la iglesia local, e incluso el propio Pontífice, todos celebraron la noticia y alabaron a Dios.
jueves, 2 de marzo de 2017
Polvo enamorado
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora, a su afán ansioso lisonjera;
Dejará la memoria, en donde ardía:
Nadar sabe mi llama el agua fría,
Y perder el respeto a ley severa.
Venas, que humor a tanto fuego han dado,
Médulas, que han gloriosamente ardido,
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.










