sábado, 12 de marzo de 2022

MISTERIOS LUMINOSOS


Misterios de Luz para quitar la oscuridad 

1º Misterio Luminoso – El Bautizo de Jesús 
Un momento sublime donde se manifiesta la Santísima Trinidad en sus tres personas: Jesús, el Espíritu Santo en forma de paloma y la voz de Dios Padre diciendo “Este es mi Hijo amado”. También en nuestro bautizo la Santísima Trinidad actúa y nos hace hijos de Dios, cristianos, personas nuevas bendecidas con la fe, la esperanza y la caridad, para que seamos “luz del mundo y sal de la tierra” poniendo al servicio de los demás los dones que el Espíritu Santo nos concede. Vivir como bautizados es asumir el reto de seguir a Jesús, es vivir la vocación a la que hemos sido llamados con valentía, porque “La vocación del cristiano es la santidad” y santidad no es otra cosa que ¡AMISTAD CON DIOS! Tal cual como san Martín de Porres con su escoba o la madre de familia con sus hijos, o el profesor universitario con sus alumnos. Cada uno desde su lugar para que brille la Luz de Cristo y ahuyente las tinieblas del mal. 

2º misterio Luminoso – El milagro de Jesús en las bodas de Caná 
Jesús hace el milagro a petición de su madre. La Virgen intercede siempre porque nos conoce y sabe de nuestras angustias y necesidades. La Madre de Misericordia, abogada nuestra, nos acompaña y alumbra el camino de nuestras dificultades por más difíciles que parezcan. El papel de María es llevarnos a Jesús, que es lo realmente necesario, por eso nos repite “HAGAN LO QUE ÉL LES DIGA” ese es el gran secreto. Confiemos porque ella ruega por nosotros y el Hijo no le niega nada a su Madre.

 3º Misterio Luminoso – El Anuncio del Reino de Dios 
Jesús es el enviado del Padre para anunciar el Reino de Dios. Es el misterio de la Misión, del anuncio de la Buena Noticia. A cada uno le corresponde su parte en este misterio porque desde el bautizo hemos sido llamados y enviados a compartir la fe, a ser testigos de la esperanza entre tantas dificultades. Anunciar el Reino de Dios es amar sin límites, es hablar de Dios con palabras y obras, es no quedarse callado ante la injusticia, es ir por todo el mundo predicando el Evangelio, el pequeño mundo de nuestra familia o de nuestro trabajo cotidiano, es abrazar las necesidades del planeta entero con nuestra oración. 

4º misterio Luminoso- La transfiguración del Señor 
Dios se asoma por los ojos de los “niños”, se transfigura en la pureza de corazón de tanta gente sencilla, como hizo con Santo Domingo de Guzmán, que reflejaba en su semblante la luz del cielo y Dios se transparentaba a través de él. Muchas veces Jesús se transfigura delante de nosotros sus amigos, es realmente un regalo de amor que nos fortalece para que estemos con El en las buenas y las malas, en el Tabor y en el Calvario de cada día. La transfiguración es un adelanto de cielo que Dios nos concede, es esa alegría indescriptible de sentirse en su presencia, amados, con la certeza de fe en su divinidad; pero ese gozo también es un compromiso que nos impulsa a transfigurar también nosotros a Cristo dando testimonio, siendo luz para el mundo. 

5º misterio Luminoso – La institución del Sacerdocio y la Eucaristía
 ¡Dios se queda con nosotros! Está vivo y presente en la Hostia Consagrada, escondido en el Sagrario, esperando siempre por nosotros. La última cena de Jesús con sus apóstoles es la Primera del banquete que no acaba. “Hagan esto en memoria mía”. Para realizar el Milagro, elige hombres, seres humanos con virtudes y defectos, les hace sacerdotes y pide prestadas sus manos para hacerse presente en cada Eucaristía, para que nos alimentemos de su Cuerpo y Sangre. El Señor llama a los que Él quiere para que sepamos que la obra es de Dios y no de los hombres “les basta su Gracia”. El sacerdote dice Sí y se fía de Dios y en esa entrega, dejándolo todo le sigue porque va seguro bajo la protección de la Virgen María, nuestra responsabilidad es acompañar, ayudar y rogar con insistencia, orar constantemente a Dios por nuestros sacerdotes, sin ellos no tendríamos Eucaristía, ni sacramentos, ni consuelo espiritual. 

Demos infinitas gracias a Dios por tantos sacerdotes que dan cada día su vida por sus fieles, que enfermos o agotados de cansancio que olvidando sus propias necesidades y tristezas dan consuelo y esperanza y siguen atendiendo espiritualmente a los enfermos. Benditos sean los que en interminables horas, en nombre de Dios en el confesionario han perdonado y dado paz a tantos pecadores. 

INA O.P.

 

¡Bájate de la nube!

2º Domingo de Cuaresma - C ( Lc 9,28b-36)

La cuaresma quiere transfigurarnos, que se note que somos cristianos, que brille la fe y hable la misericordia. Para convertirse hay que escuchar a Jesús, armarse con el poder de la oración, bajar de la nube de la comodidad y ejercitar las manos para compartir, los ojos para ver a Cristo en el necesitado y los labios para sonreír. 


Dios nos garantiza el éxito si asumimos el reto, porque después de la cruz viene la resurrección. Vivir esta cuaresma en cristiano puede ser nuestra mejor contribución a la paz.

sábado, 5 de marzo de 2022

TENTACIONES EN OFERTA


1º Domingo de Cuaresma (Lc 4,1-13)


TENTACIONES EN OFERTA

Las tentaciones son gratis, no pasan de moda y ofrecen todo maravillosamente fácil, pero como todo lo gratis del mundo, las tentaciones vienen disfrazadas para engañar a incautos o desprevenidos.  El tiempo de Cuaresma es tiempo fuerte de entrenamiento físico y espiritual, para prepararnos para la misión que Dios nos ha encomendado, por eso es tan importante dejarnos empujar por el Espíritu Santo y armarnos con el poder de la oración, para llegar triunfantes a la Resurrección con Jesús.

Bendita sea cada tentación que logramos vencer porque prueba nuestra fidelidad y amor a Dios. Recuerda que en el Padrenuestro no le pedimos que nos quite la tentación, sino que no nos deje caer en la tentación. Por algo Dios Padre permitió que Cristo fuera tentado y nosotros con Él.

Ina O.P.

miércoles, 2 de marzo de 2022

VIA CRUCIS

 


VIA CRUCIS - 

OFRECIMIENTO

¡Señor! Vamos a recorrer, con el pensamiento, un trozo del camino de tu vida. El más difícil, el más incomprensible.

¡Señor! Tú eres Dios, y hombre perfecto y debes ser siempre el modelo de nuestro actuar en la vida. En los sufrimientos y contrariedades es donde mejor podemos contemplarte como modelo. Vamos a seguirte camino del Calvario, vamos a revivir aquellas escenas dolorosas fruto de tu amor.

A lo largo de este Vía crucis queremos pedirte Señor, que esclarezcas el misterio de la vida a la juventud; que esclarezcas el misterio del vivir a todos los hombres. Para que, una vez esclarecido, por tu doctrina y por tu ejemplo, seamos decididos en amoldar nuestra conducta a la tuya.  Enséñanos desde estos momentos, que vivir en cristiano exige llevar la cruz de cada día en pos de ti.

¡Señor veamos ya hasta dónde llegó la medida de tu amor a los hombres y hasta dónde debe llegar la nuestra!

PRIMERA ESTACIÓN

JESÚS CONDENADO A MUERTE

Te adoramos, Jesús y te bendecimos, porque en tu Santa Cruz redimiste al mundo.

"Reo es de muerte", grita la muchedumbre, soliviantada por los jefes del pueblo, y Pilatos se lo entrega para crucificarlo. ¡Señor! todos los que estamos ante Ti, vivimos tu drama. Te condenaron siendo inocente y te siguen condenando y nos condenan, y también condenamos. Como si la vida se limitase a odios, rencillas, venganzas. ¡Señor! Queremos aceptar esta vida y este mundo que nos rodea, y que tú has puesto en nuestro camino para mejorarlo. Perdona a los que nos critican, perdona nuestros fallos y debilidades. Te pedimos perdón por todos, los presentes y los de fuera. Por los niños, por los jóvenes, por las personas mayores. Que cesen las condenaciones, las rencillas, las enemistades.

-Señor, pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. (Padre Nuestro, Avemaría, Gloria).

SEGUNDA ESTACIÓN

JESÚS CON LA CRUZ A CUESTAS

Te adoramos, Jesús y te bendecimos, porque en tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Jesús, hay una condenación injusta y te abrazas con la Cruz siendo Dios. Y siguen las condenaciones injustas en la vida, por cobardía por envidia, por orgullo, por maldad. ¡Señor! Queremos aceptar las condenaciones que nos hacen. Queremos abrazar la Cruz de cada día, para que, cumpliendo con nuestro deber, moldeemos nuestro carácter según las exigencias de tus mandamientos y las necesidades de nuestro prójimo. Perdona, Señor, las veces que hemos rechazado la Cruz. Haznos comprender el mensaje de esta Segunda Estación, y que sepamos llevar a los que nos condenan y nos ofrecen cruces, el mensaje de tu amor.

-Señor, pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. (Padre Nuestro, Avemaría, Gloria).

TERCERA ESTACIÓN

JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ CON LA CRUZ

Te adoramos, Jesús y te bendecimos, porque en tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Señor, Eres tú quien sostiene la admirable obra del universo, y caes en tierra. La debilidad la agonía del Huerto, la flagelación, el peso de la cruz. Y junto a tu drama dolorido del Calvario, hay burlas y desprecios. Pero,  cuántas veces, junto a los compañeros y vecinos que viven su drama de incomprensión, de desaliento, de dolor, hemos puesto nuestra postura cómoda de no tenderles la mano, de no dirigirles nuestra palabra de aliento, de no ofrecerles nuestra ayuda para que no caigan o nuestro apoyo para levantarse. Y, hasta quizás hemos tenido una satisfacción interior o una burla ¡Y, son nuestros hermanos! ¡Señor! Tú que conoces lo más íntimo de nuestro ser, perdona nuestras caídas, ayúdanos siempre a levantamos, enséñanos a tender la mano al necesitado.

-Señor, pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. (Padre Nuestro, Avemaría, Gloria).

CUARTA ESTACIÓN

JESÚS ENCUENTRA A SU SANTÍSIMA MADRE

Te adoramos, Jesús y te bendecimos, porque en tu Santa Cruz redimiste al mundo.

María, tu madre, quiso verte, quiso acompañarte camino del Calvario y salió a tu encuentro. Quizás tú no la viste hasta el momento de estar junto a ella. Pero sabías que te buscaba , que estaba allí. ¡Señor! Enséñanos a vivir este encuentro. Es nuestra madre también. No puede estar lejos de nosotros. Nos busca en nuestro vivir diario y sin embargo nos empeñamos, muchas veces, en caminar como huérfanos. Queremos vivir generosamente nuestra vida junto a tu madre. Queremos tenerla siempre a nuestro lado y encontrarla siempre en nuestra calle de la amargura. Haz que comprendamos el lugar que debe ocupar en nuestra vida y que enseñemos a mirarla, para que reciban su consuelo, a todos los que caminan con su Cruz a cuestas.

-Señor, pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. (Padre Nuestro, Avemaría, Gloria).

QUINTA ESTACIÓN

SIMÓN DE CIRENE AYUDA A JESÚS A LLEVAR LA CRUZ

Te adoramos, Jesús y te bendecimos, porque en tu Santa Cruz redimiste al mundo.

¡Jesús! Sentimos vergüenza al contemplar esta escena al Calvario. Te vemos con la Cruz a cuesta y te dejamos solo. Casi a la fuerza cumplimos nuestros elementales deberes de cristianos. Hemos concentrado el mundo en nosotros mismos. Somos egoístas. Queremos que todos nos ayuden, que todos estén pendiente de nosotros y luego, dejamos solos a los demás. No les "echamos una mano a su Cruz". ¡Señor! Queremos ser, desde ahora, más generosos. Queremos saber mirar a nuestro alrededor. Queremos saber encontrar a los que llevan su Cruz y necesitan nuestra ayuda. Ayúdanos, Señor, con tu gracia, para que nuestra vida no sea estéril. Queremos ayudarte a Ti nuestro prójimo a llevar la Cruz con una vida de sacrificio y el fiel cumplimiento de nuestras obligaciones.

-Señor, pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. (Padre Nuestro, Avemaría, Gloria).

SEXTA ESTACIÓN

LA VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DE JESÚS

Te adoramos, Jesús y te bendecimos, porque en tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Una heroica mujer ve tu rostro sucio y desfigurado y se acerca a limpiarlo, en medio de las burlas y los desprecios.

Cuántas veces, Señor, vemos tu rostro sucio y desfigurado en los ancianos, en los enfermos, en los pobres, en los que te odian y persiguen, y ni siquiera nos atrevemos a mirarte. Somos cobardes, tenemos miedo que se burlen de nosotros, miedo a que nos desprecien por practicar la justicia, la caridad, miedo incluso a que nos digan que vamos a la iglesia, que comulgamos, que rezamos.

¡Señor! Graba en nosotros tu imagen. Danos el valor de la Verónica.

Que te veamos en todas partes y en todos; en el rico y en el pobre, en el anciano, en el joven y en el niño. Que todos los que llevan tu rostro manchado en su alma por el pecado, lo limpien al ver tu imagen pura y resplandeciente en nuestra vida ejemplar y cristiana.

-Señor, pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. (Padre Nuestro, Avemaría, Gloria).

SÉPTIMA ESTACIÓN

JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ

Te adoramos, Jesús y te bendecimos, porque en tu Santa Cruz redimiste al mundo.

¡Jesús! Tú has aceptado expiar nuestros pecados y el castigo de nuestras culpas cae sobre ti para que sean sanadas nuestras llagas.

Gracias, Señor, por habernos perdonado. Queremos no volver a ofenderte, pero es tal nuestra debilidad que tememos caer de nuevo.

Haz que aprendamos tu lección: saber perdonar sin límites, amarte a ti y al prójimo hasta el fin, procurar no caer en el pecado, levantarnos si caemos de nuevo y mirarte siempre con amor.

No queremos nuevas recaídas, pero si la debilidad nos domina, que miremos tu rostro desde el suelo y escuchemos la voz de tu mirada que nos manda levantarnos.

-Señor, pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. (Padre Nuestro, Avemaría, Gloria).

 

OCTAVA ESTACIÓN

JESÚS CONSUELA A LAS PIADOSAS MUJERES

Te adoramos, Jesús y te bendecimos, porque en tu Santa Cruz redimiste al mundo.

¡Jesús! Es tal la desfiguración de tu rostro y son tan grandes tus sufrimientos, que unas piadosas mujeres lloran al verte. Y tú, te olvidas de tus dolores y las consuelas diciendo: "No lloréis por mí; llorad más bien por vosotros y por vuestros hijos". ¡Qué lección tan admirable para nosotros! Siempre nos parecen sin fundamento las quejas de los demás, siempre queremos que nos consuelen en nuestros pequeños sufrimientos,  siempre nos parecen insoportables nuestras cruces. Haz, Señor, que aprendamos a olvidamos un poquito más de nosotros mismos, y tendamos la mano a la Cruz de nuestro prójimo, y le ayudemos y le consolemos en todas sus necesidades.

-Señor, pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. (Padre Nuestro, Avemaría, Gloria).

 

NOVENA ESTACIÓN

JESÚS CAE TERCERA VEZ

Te adoramos, Jesús y te bendecimos, porque en tu Santa Cruz redimiste al mundo.

 Otra vez caes en tierra, Señor y otra vez llamas a nuestro corazón. Nuestro orgullo, nuestra soberbia, nuestra vanidad, nuestras pasiones han sido la causa de tus caídas con la cruz. Enséñanos, Señor, a ser humilde,  a no fiarnos de nosotros mismos, a huir del peligro. Queremos ir por el mundo con ansias de triunfar, pero mirando siempre tu cruz. Que sepamos aceptar las humillaciones, las observaciones y las reprensiones. Que nuestras caídas pasadas nos sirvan de experiencia para no volver a caer y que ayudemos a levantarse a cuantos han caído en el vicio, en el error y a cuantos se han cansado de seguirte y amarte.

-Señor, pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. (Padre Nuestro, Avemaría, Gloria).

 

DECIMA ESTACIÓN

JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS

Te adoramos, Jesús y te bendecimos, porque en tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Al sufrir este nuevo tormento llegando al Calvario, nos enseñas, Señor, a renunciar al pecado y a despojarnos de todo afecto desordenado a las cosas terrenas.

Sí, Señor, queremos renunciar a nuestras cobardías y caprichos inútiles. Queremos llenarnos de tu gracia, del espíritu de tu caridad. Queremos despojarnos de los afectos desordenados y revestirnos cada día más de tu amor.

Que la alegría de vivir en tu amistadnos acompañe siempre y sea una luz que ilumine el camino de nuestro prójimo hacia ti.

-Señor, pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. (Padre Nuestro, Avemaría, Gloria).

 

 

UNDECIMA ESTACIÓN

JESÚS ES CRUCIFICADO

Te adoramos, Jesús y te bendecimos, porque en tu Santa Cruz redimiste al mundo.

¡Señor! Es imposible que al verte clavado en la cruz nos sintamos de nuevo cobardes para seguirte. Es imposible que sigamos gastando nuestra vida en quejas inútiles y la sigamos entretejiendo de vanas lamentaciones. Es imposible que queramos comparar nuestros sufrimientos con los tuyos.

Al contemplarte clavado en la cruz, tenemos que comprender que la mejor manera de conquistar nuestra vida y de ganar el mundo que nos rodea, es tenerte siempre a nuestro lado, en nuestro corazón.

Que el beso que damos a tu cruz nos haga comprender desde ahora esta verdad y que afrontemos los problemas de la vida con valentía y decisión.

-Señor, pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. (Padre Nuestro, Avemaría, Gloria).

 

DUODECIMA ESTACIÓN

JESÚS MUERE EN LA CRUZ

Te adoramos, Jesús y te bendecimos, porque en tu Santa Cruz redimiste al mundo.

"Hacia el mediodía las tinieblas cubrieron toda la tierra, hasta la media tarde el sol se eclipsó, y el velo del templo se rasgó por medio y Jesús, con fuerte voz dijo: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu" y al decir esto, expiró. ¡Señor! Con este relato sencillo y vivo, nos describe San Lucas tu muerte en la Cruz.

¡Escúchanos, Señor! Queremos pedirte perdón.

-Por nuestros pecados, por los del mundo entero. Perdón, Señor, perdón.

-Por todas las personas del mundo que habiendo recibido de Ti un caudal de vida, van sembrando la muerte. Perdón, Señor, perdón.

-Por todos los aquí presentes, para que sintamos un sincero dolor de nuestras culpas. Perdón, Señor, perdón.

-Por todos los que prometemos ser más sinceros, más valientes y fieles cumplidores del deber, a pesar de todo y contra todo. Perdón, Señor, perdón.

-Señor, pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. (Padre Nuestro, Avemaría, Gloria).

DECIMA TERCERA ESTACIÓN

JESÚS MUERTO, EN LOS BRAZOS DE SU MADRE

Te adoramos, Jesús y te bendecimos porque en tu Santa Cruz redimiste al mundo.

La Virgen Santísima tiene a su hijo muerto en los brazos. Nuestros pecados le clavaron en la Cruz y ella lo contempla en silencio, y sufre. ¡Señor! Que esta escena de dolor y de consuelo, se grabe para siempre en nuestra almas para que estemos siempre con ella,  y junto a ella y no te volvamos a crucificar. Que nos ayude a mantenemos en tu amistad, que si alguna vez nos alejamos de Tí, se nos presente con esta imagen del Calvario, y nos haga volver a tu lado para contemplar tu dolor, para adorar tus llagas.

-Señor, pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. (Padre Nuestro, Avemaría, Gloria).

DECIMACUARTA ESTACIÓN

JESÚS ES PUESTO EN EL SEPULCRO

Te adoramos, Jesús y te bendecimos porque en tu Santa Cruz redimiste al mundo.

"José de Arimatea tomó el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana limpia, y lo depositó en su propio sepulcro nuevo, que había hecho cavar en la roca. Hizo rodar una piedra grande, y se retiró". (Mt. 27,59-60). Esta escena fue la base del milagro de la Resurrección. La contemplaron los amigos, los enemigos, los indiferentes. Y después de la muerte y del sepulcro, vino la Resurrección. Haz, Señor, que aprendamos a transformar nuestra vida.

Para ser Apóstoles, para ser auténticamente cristianos, tenemos que sepultar nuestros defectos y pecados. Tenemos que morir contigo para poder resucitar también contigo. ¡Señor! Danos siempre tu gracia divina para que logremos esta muerte y esta resurrección verdadera.

-Señor, pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. (Padre Nuestro, Avemaría, Gloria).

DECIMAQUINTA ESTACIÓN

CRISTO SALE GLORIOSO DEL SEPULCRO

Te adoramos, Jesús y te bendecimos porque en tu Santa Cruz redimiste al mundo.

"Pasado el sábado, muy de madrugada, el primer día de la semana, fueron María Magdalena y la otra María al sepulcro. De pronto hubo un gran temblor, pues un ángel del Señor bajó del cielo, se acercó, hizo rodar la piedra del sepulcro y se sentó en ella. Dirigiéndose luego a las mujeres, les dijo: No temáis, pues sé que buscáis a Jesús, el crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Vengan a ver el lugar donde lo pusieron " y las mujeres fueron a comunicar el mensaje a los demás y ese día, Jesús se apareció a María Magdalena, a los discípulos de Emaús y a los Apóstoles reunidos.

¡Cristo bendito! Gracias por tu Pasión y Muerte. Gracias por tu Resurrección gloriosa, gracias por habernos unido a Ti en la Cruz, lavándonos con tu sangre. Creemos que has subido al cielo, a prepararnos un lugar en la Casa del Padre, por eso queremos desprendemos de todo cuanto nos apega a la tierra y aceptar únicamente cuanto nos ayude a ir al cielo.

-Señor, pequé, ten misericordia de mí y de todos los pecadores. (Padre Nuestro, Avemaría, Gloria).

SUPLICA FINAL

¡Señor! Hemos recorrido brevemente tu Pasión, tu Muerte, tu Resurrección. Hemos escuchado tu mensaje, tu Palabra. Gracias, Señor, por habernos dejado estar a tu lado. Que tu sangre preciosa, no se haya derramado inútilmente por nosotros. Queremos que todo el mundo te ame, te obedezca y santifique tu nombre. Queremos corresponder siempre a tu amor. ¡Padre Celestial! Te presentamos los sufrimientos de tu Hijo y la sangre que derramó por nosotros en la Cruz. Te presentamos nuestros arrepentimientos, nuestras súplicas. Te pedimos por la Iglesia, por el Papa, por la conversión de los pecadores. Te ofrecemos las indulgencias del Via-crucis, por las almas del Purgatorio, especialmente por quien tenemos más obligación.

¡Virgen Santísima! Tú eres madre de Dios y madre nuestra. Alcánzanos de tu Hijo, el perdón de nuestros pecados. Enséñanos a amarle. Queremos que reine en nuestras almas y en el mundo entero. Amén

P. Leonardo Redondo

Miércoles de Ceniza

CUARESMA ES TIEMPO DE CONVERSIÓN
Dios conoce nuestras debilidades porque Él nos hizo y sabe que muchas veces nos proponemos grandes cosas y luego hacemos lo que no queremos, sino todo lo contrario. Equivocarse o fallar no es el problema, el problema es paralizarse por el miedo y esconderse por no confiar en Dios.
Aprovechemos esta nueva oportunidad para recapacitar y cambiar, desprendiéndonos de todo lo que nos aleja de Dios.


 

viernes, 4 de febrero de 2022

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Santa Catalina de Ricci

Perfil histórico

El siglo XVI es en Europa una época de transición en la que se están desarrollando los estados nacionales, se descubren países y pueblos y aparece la imprenta. Cobran fuerza las tendencias del humanismo y del renacimiento, irrumpe la reforma y la contrarreforma, se desarrolla una nueva ciencia de la naturaleza y se acrecienta el individualismo.

El 23 de abril de 1522 nace en Florencia, Alejandrina Lucrecia, hija de la noble familia de los Ricci. Muerta su madre cuando ella era todavía muy niña, quedó bajo el cuidado de una madrastra. Poco después la puso su padre en el convento de monjas de Monteceli donde estaba una tía suya. Allí recibe su primera educación y sobresale por su aplicación en los estudios. A la niña le gustan los relatos de la Pasión de Cristo.

A los doce años participa en un retiro en la comunidad apostólica de las dominicas de san Vicente de Prato. Queda impactada por el estilo de vida y trabajo de las hermanas y pide la admisión en la comunidad. Cuando su padre fue a buscarla para volverla a casa, no quiso ir su primero no le prometía con juramento volverla otra vez al convento. Cumplió la promesa y el lunes de Pentecostés de 1535, as los trece años, tomó el santo hábito mudando el nombre de Alejandrina por el de Catalina. Profeso al año siguiente y se dio en tal forma a la contemplación, singularmente de la Pasión del Señor, que de ordinario estaba abstraída de los sentidos. Por su gran humildad, no comunicaba a nadie, ni al confesor, sus vivencias espirituales.

Dotada de admirable prudencia, fue superiora dieciocho años, ganando mucho las religiosas en lo espiritual y en lo temporal por las muchas limosnas que le enviaban , con lo que pudo acabar la fábrica del convento.

Durante doce años, 1542-1554, revivió en su cuerpo las llagas del Crucificado y la Pasión del Señor. El día Primero de febrero de 1559 recibió los santos sacramentos. Recibió el viático de rodillas, su rostro se resplandecía como él de un ángel. Llamó después a las religiosas, les hizo una exhortación al amor de Dios y a la observancia regular, poniéndose de nuevo en oración hasta la noche. Llegada la hora del tránsito se cerro con la mano los ojos, se santiguó extendió su cuerpo en forma de cruz y entregó su alma a Jesús, quedando envuelta en resplandores. Era el día dos de febrero del año 1589, a la edad de 68 años, en Prato. Fue beatificada por Clemente XII el 23 de noviembre de 1732 y canonizada por Benedicto XIV el 29 de Junio de 1746. El cuerpo de la santa se venera en la basílica dedicada a San Vicente Ferrer en Prato.

Semblanza Espiritual

Llena del fuego del Espíritu Santo buscó incansablemente la gloria del Señor. Promovió la reforma de la vida regular, inspirada especialmente por fray Jerónimo Savonarola, a quien admiraba con agradecido afecto. Su amor a la Pasión del Señor la llevó a componer el "Cántico de la Pasión", una meditación reposada sobre los sufrimientos de Cristo. Las "Cartas" son muestra de su profundo itinerario en el Espíritu.

Trabajó con solicitud en la atención de enfermos, hermanas o laicos. La extraordinaria abundancia de carismas celestiales, junto con una exquisita prudencia y especial sentido práctico, hicieron de ella la superiora ideal.

Al monasterio de San Vicente Ferrer llegaban príncipes y prelados buscando consejo. Tuvo gran amistad con San Carlos Borromeo, San Felipe Neri, San Pío V y Santa María de Pazzi.

(dominicos.org)


 

miércoles, 28 de noviembre de 2018

27 de Noviembre - Virgen Milagrosa

ORACIÓN DE JUAN PABLO II
Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Vos. Ésta es la oración que tú inspiraste, oh María, a santa Catalina Labouré, y esta invocación, grabada en la medalla la llevan y pronuncian ahora muchos fieles por el mundo entero. ¡Bendita tú entre todas las mujeres! ¡Bienaventurada tú que has creído! ¡El Poderoso ha hecho maravillas en ti! ¡La maravilla de tu maternidad divina! Y con vistas a ésta, ¡la maravilla de tu Inmaculada Concepción! ¡La maravilla de tu fiat! ¡Has sido asociada tan íntimamente a toda la obra de nuestra redención, has sido asociada a la cruz de nuestro Salvador!
Tu corazón fue traspasado junto con su Corazón. Y ahora, en la gloria de tu Hijo, no cesas de interceder por nosotros, pobres pecadores. Velas sobre la Iglesia de la que eres Madre. Velas sobre cada uno de tus hijos. Obtienes de Dios para nosotros todas esas gracias que simbolizan los rayos de luz que irradian de tus manos abiertas. Con la única condición de que nos atrevemos a pedírtelas, de que nos acerquemos a ti con la confianza, osadía y sencillez de un niño. Y precisamente así nos encaminas sin cesar a tu Divino Hijo.
Te consagramos nuestras fuerzas y disponibilidad para estar al servicio del designio de salvación actuado por tu Hijo. Te pedimos que por medio del Espíritu Santo la fe se arraigue y consolide en todo el pueblo cristiano, que la comunión supere todos los gérmenes de división que la esperanza cobre nueva vida en los que están desalentados. Te pedimos por los que padecen pruebas particulares, físicas o morales, por los que están tentados de infidelidad, por los que son zarandeados por la duda de un clima de incredulidad, y también por los que padecen persecución a causa de su fe.
Te confiamos el apostolado de los laicos, el ministerio de los sacerdotes, el testimonio de las religiosas.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

sábado, 6 de octubre de 2018

VIRGEN DEL ROSARIO - 7 de octubre

Virgen del Rosario, advocación que hace referencia al rezo del Santo Rosario que la propia Madre de Dios pidió que se difundiera para obtener abundantes gracias.
En el año 1208 la Virgen María se le apareció a Santo Domingo y le enseñó a rezar el Rosario para que lo propagara. El santo así lo hizo y su difusión fue tal que las tropas cristianas, antes de la Batalla de Lepanto (7 de octubre de 1571), rezaron el Santo Rosario y salieron victoriosos.
El Papa San Pío V en agradecimiento a la Virgen, instituyó esta fecha como la fiesta de Nuestra Señora de las Victorias y añadió el título de “Auxilio de los Cristianos” a las letanías de la Madre de Dios. Más adelante, el Papa Gregorio III cambió el nombre de la Fiesta al de Nuestra Señora del Rosario.
Rosario significa “corona de rosas y, tal como lo definió el propio San Pío V, “es un modo piadosísimo de oración, al alcance de todos, que consiste en ir repitiendo el saludo que el ángel le dio a María; interponiendo un Padrenuestro entre cada diez Avemarías y tratando de ir meditando mientras tanto en la Vida de Nuestro Señor”.
San Juan Pablo II, quien añadió los misterios luminosos al rezo del Santo Rosario, escribió en su Carta Apostólica “Rosarium Virginis Marie” que este rezo mariano “en su sencillez y profundidad, sigue siendo también en este tercer Milenio apenas iniciado una oración de gran significado, destinada a producir frutos de santidad”.


Hoy la Iglesia celebra a la Virgen del Rosario
El Papa peregrino termina esa misma Carta con una hermosa oración del Beato Bartolomé Longo, apóstol del Rosario, que dice:
Oh Rosario bendito de María, dulce cadena que nos une con Dios,
vínculo de amor que nos une a los Ángeles,
torre de salvación contra los asaltos del infierno,
puerto seguro en el común naufragio, no te dejaremos jamás.
Tú serás nuestro consuelo en la hora de la agonía.
Para ti el último beso de la vida que se apaga.
Y el último susurro de nuestros labios será tu suave nombre,
oh Reina del Rosario de Pompeya,
oh Madre nuestra querida,
oh Refugio de los pecadores,
oh Soberana consoladora de los tristes.
Que seas bendita por doquier, hoy y siempre, en la tierra y en el cielo.

viernes, 5 de octubre de 2018

B. Bartolomé Longo - 6 de octubre

Jurista italiano que se convirtió al catolicismo guiado por un fraile dominico, entrando en la Fraternidad laical de Santo Domingo Es de inmenso valor toda su obra de oración, escritos y trabajos por la devoción a la santísima Virgen y su rosario y por sus obras sociales en favor de los niños y necesitados

Bartolomé (Bártolo) nació en Latiano (Puglia, Italia)en 1841. Estudió y ejerció la carrera de jurista en Nápoles. Convertido por la intervención de un fraile de la Orden, entró a formar parte de la Orden seglar en 1872, con el nombre de Rosario. Casado con Ana Fornararo, mujer de gran piedad, tuvo en ella una gran ayuda en su misión apostólica. Es de inmenso valor toda su obra de oración, escritos y trabajos por la devoción a la santísima Virgen y su rosario; por la exaltación de la Orden de Predicadores y la misión dentro de ella de los seglares; y por sus obras sociales en favor de los niños y necesitados. Fundó, con la aprobación del papa León XIII, la basílica de Nuestra Señora del Rosario en Pompeya (1876) y una congregación de Hermanas Dominicas (1897). Murió en Pompeya el 5 de octubre de 1926 y su cuerpo se venera en la cripta de la basílica. Fue beatificado el 26 de octubre de 1980.

Oración
Dios todopoderoso,
que en el beato Bartolomé,
apóstol del rosario
y padre de la infancia abandonada,
nos has dado un admirable modelo de caridad;
concédenos, por su intercesión,
que sepamos ver y amar
a Jesucristo en nuestros hermanos.
Él, que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos.



Liturgia de las Horas. Propio O.P.

B. RAIMUNDO DE CAPUA - 5 de OCTUBRE

Después de un siglo de vitalidad maravillosa, en diversos sectores de la vida dominicana se empezaron a notar síntomas de gran decadencia. Fue entonces cuando el mismo santo Domingo “llamó milagrosamente” a Raimundo, encomendándole la difícil tarea de la reforma de la Orden dominicana.
Raimundo nace en Capua (Italia) alrededor del año 1330 en la noble familia Delle Vigne. Mientras era estudiante de derecho en Bolonia, en 1350, entró en la Orden de Predicadores. A los treinta años ya era director espiritual y profesor en varias comunidades: en Montepulciano, en Roma, y más tarde en Siena, donde hace de enfermero en la epidemia de peste de 1374.Mientras tanto y por inspiración de María, Catalina de Siena lo escogió como director espiritual, comunicándole su amor ardiente por la Iglesia y sus ansias de renovación.
En 1380 fue elegido Maestro de la Orden y entre incomprensiones y hostilidad empezó con prudente decisión la reforma para llevar a la Orden a su antiguo esplendor. Trabajó también por la Iglesia con gran energía, especialmente en orden a lograr la vuelta del papa de Aviñon a Roma y para deshacer el cisma de Occidente.
Raimundo escribió la vida de santa Inés de Montepulciano y sobre todo la “Leyenda” de santa Catalina de Siena, base del conocimiento que se tiene se Santa Catalina de Siena: su “hija y madre.” Los papas Gregorio XI, Urbano VI y Bonifacio IX le confiaron diversas misiones de delicada diplomacia y precisamente en una visita a los conventos de Alemania muere en Núremberg el 5 de octubre de 1399. Su cuerpo fue trasladado a la Iglesia de Santo Domingo de Nápoles.
Su culto fue confirmado por León XIII el 15 de mayo de 1899

miércoles, 3 de octubre de 2018

San Francisco de Asís


Nació en Asís en 1182. Convertido a Cristo tras una juventud
mundana, renunció a los bienes paternos y se consagró por
entero a Dios. Abrazó la pobreza y llevó una vida cimentada
en el Evangelio, predicando a todos el amor de Dios.
La perfilada silueta de Francisco de Asís “Il Poverello”
(el Pobrecillo) delinea con sus huellas un seguimiento a
Cristo, pobre y crucificado; desde la humilde gruta de Belén
hasta la soledad del Calvario. A sus seguidores los formó con
ejemplares normas de vida, aprobadas por la Sede Apóstólica.
Fundó tres Órdenes. Se hizo "uno" con todas las creaturas por
ser obras plasmadas de nuestro Creador. El 3 de octubre de 1226
extiende sus brazos a la "hermana muerte" para nacer a la
vida eterna.

"NO ME SÉ LOS MISTERIOS"

"Yo no rezo el Rosario porque no me sé los misterios ni sé qué días se rezan
Quizás es una excusa o mucho de pereza espiritual, pero es la expresión sencilla de algunos que sienten cosquillas en la conciencia porque aunque han oído de las maravillas del Rosario, no lo rezan. 
En la actualidad hay muchos recursos disponibles para aprender y buscar la información, pero mucha gente necesita una mano amiga que le ayude, requieren un empujoncito para acercarse más a Dios y a la Virgen. 
Tú puedes enseñar al que no sabe, es una excelente oportunidad para hacer esta obra de misericordia. SE APÓSTOL DEL ROSARIO

martes, 2 de octubre de 2018

Ángel de la guarda

Oración
Ángel santo de la guarda,
compañero de mi vida,
tú que nunca me abandonas,
ni de noche ni de día.
Aunque espíritu invisible,
sé que te hallas a mi lado,
escuchas mis oraciones
y cuentas todos mis pasos.
En las sombras de la noche,
me defiendes del demonio,
tendiendo sobre mi pecho
tus alas de nácar y oro.
Ángel de Dios, que yo escuche
tu mensaje y que lo siga,
que vaya siempre contigo
hacia Dios, que me lo envía.
Testigo de lo invisible,
presencia del cielo amiga,
gracias por tu fiel custodia,
gracias por tu compañía.
En presencia de los ángeles,
suba al cielo nuestro canto:
gloria al Padre, gloria al Hijo,

gloria al Espíritu Santo. Amén.

domingo, 30 de septiembre de 2018

sábado, 4 de marzo de 2017

¡Bendito olor!


Justamente el miércoles de Ceniza mientras más se iba llenando la iglesia de gente, también se hacía más intenso un olor muy feo y nauseabundo. 
Ya casi cuando estaba a punto de empezar la Misa, llegó una abuela con su hija y su pequeño nieto y se sentaron a mi lado. Allí comenzó la función, porque la abuela le levantó los pies al niño y luego a la hija y se olía todo a ver si eran ellos los que traían pegado el olor, se tapaba la nariz y abanicaba con las manos con grandes aspavientos preguntándose: ¿de dónde vendrá el olor? La mayoría no tenía la respuesta, pero la doña de atrás sí lo sabía, entonces le explicó que era una cochinada que había hecho un gato y estaba al fondo debajo de uno de los bancos.
De repente sin decir ni media palabra se levantó la joven mamá del muchachito y salió a velocidad de la iglesia. Pensé que la chica no había aguantado porque yo tampoco resistía más, pero me dispuse a ofrecer el olor como penitencia, imaginando el sufrimiento de Cristo que asumió el asqueroso pecado del mundo y lo cargó sobre Él para redimirnos.
La cola del confesionario comenzó a crecer y yo a pensar que al confesarnos arrepentidos volvemos por la gracia de Dios a ¡OLER EL BUEN OLOR DE CRISTO! Empezó la Misa y también un fuerte aroma a desinfectante floral… pues sí, simultáneamente, porque la joven que se había salido antes, había ido a buscar lo necesario para quitar la cochinada, limpió y volvió a su puesto con la mayor sencillez, a participar de la Misa con una devoción que correspondía al testimonio tan grande que nos había dado a todos.
Muchas veces vemos el pecado y no actuamos como cristianos. Muchas veces se condena al pecador y no al pecado. Convivimos en una sociedad que hace que parezca normal lo que es malo y una supuesta “prudencia” o miedo nos paraliza con la excusa que repite tanta gente “yo no puedo hacer nada”.
Siempre hay algo que podemos hacer aun cuando parezca que nuestra acción es poco menos que una gota de agua del océano. La Cuaresma es tiempo de conversión, tiempo de limpiar el alma de todo lo que nos ensucia y nos impide ser agradable olor para Dios y los hermanos.
ina

El gran milagro en Miércoles de Ceniza de 1218


El Miércoles de Ceniza es uno de los días festivos católicos más populares de todo el año litúrgico. Todos los fieles hacen cola para recibir las cenizas además de planificar lo que ofrecerán a Dios durante la Cuaresma.

Pero hace 8 siglos, le ocurrió un milagro extraordinario a uno de los santos más grandes de la Iglesia.

Durante el Miércoles de Ceniza en 1218, Santo Domingo discutía con algunos cardenales sobre algunas cuestiones administrativas. De repente, un hombre golpeó la puerta. De acuerdo con Vidas de los Santos de Butler, que registra esta historia, aquel hombre “se rasgaba las vestiduras mientras lloraba y gritaba.” Esto era porque traía una mala noticia: el sobrino de uno de los cardenales presentes fue arrojado de su caballo y asesinado.

Al principio, todo el mundo se quedó en silencio y el cardenal cayó en un profundo dolor. Santo Domingo trató de ofrecer algunas palabras de consuelo, pero no tuvo el efecto esperado.

Después de pensarlo, Santo Domingo se hizo cargo de la situación: ordenó que se trajera el cuerpo del hombre muerto y que se preparara una Misa en una iglesia cercana.

Durante la Misa, Santo domingo “derramó un mar de lágrimas”. Entonces, durante la Consagración, sucedió algo increíble (¡además la Transubstanciación, por supuesto!): Mientras Santo Domingo elevaba el Cuerpo y la Sangre de Cristo, cayó en éxtasis y comenzó a levitar. Todos los presentes vieron el milagro.

Una vez terminada la Misa, Santo Domingo llevó a todos delante del cadáver. Se arrodilló y oró en silencio durante algún tiempo; luego se puso de pie mientras hacía la señal de la cruz. Entonces, de nuevo, empezó a levitar y proclamó en voz alta: “¡te digo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, levántate!”.

Por la gracia de Dios, y delante de todos los presentes, el muerto volvió a la vida y se levantó completamente ileso.

La noticia del milagro se extendió rápidamente. La ciudad, la iglesia local, e incluso el propio Pontífice, todos celebraron la noticia y alabaron a Dios.

jueves, 2 de marzo de 2017

Polvo enamorado

Cerrar podrá mis ojos la postrera
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora, a su afán ansioso lisonjera;
Mas no de esotra parte en la ribera
Dejará la memoria, en donde ardía:
Nadar sabe mi llama el agua fría,
Y perder el respeto a ley severa.
Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,
Venas, que humor a tanto fuego han dado,
Médulas, que han gloriosamente ardido,
Su cuerpo dejará, no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.
Poema Francisco de Quevedo Amor eterno